“Tal vez la definición de una preferencia sexual no sea tanto una cuestión de hormonas, sino de equilibrio psicológico. convertir el deseo sublimado en idolatría frívola puede ser algo frustrante, una especie de celibato sacerdotal. Pero es la mejor solución que han encontrado para no permanecer de por vida en la cuerda floja donde yo comienzo a trastabillar.”— Enrique Serna, Fruta verde, 2006.




